La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) ha lanzado una seria advertencia sobre una problemática que estrangula al sector productivo, especialmente en el estado de Guerrero: el llamado “impuesto criminal”. Esta modalidad de extorsión, impuesta por grupos delictivos, obliga a miles de productores agrícolas y ganaderos a pagar cuotas ilegales bajo la amenaza de graves represalias, lo que genera un clima de terror y un silencio casi total en torno a estas prácticas.
Según los señalamientos de la UNTA, el miedo a las consecuencias es el factor primordial que impide que los afectados presenten denuncias formales. Las amenazas no solo atentan contra su integridad física y la de sus familias, sino también contra la destrucción de sus medios de producción, como cosechas, ganado e infraestructura. Este escenario devastador ha empujado a muchos a considerar el abandono de sus parcelas y actividades, exacerbando la crisis económica regional y comprometiendo la seguridad alimentaria. El costo de producción se incrementa artificialmente, afectando la competitividad y, en última instancia, al consumidor final.
La persistente inseguridad y la percepción de una presencia estatal insuficiente en ciertas zonas rurales han erosionado gravemente la confianza de los productores en las instituciones. Ante la falta de garantías de protección, la mayoría prefiere ceder a las exigencias de los extorsionadores antes que arriesgar su vida o su patrimonio en un proceso de denuncia que a menudo se percibe como ineficaz o incluso contraproducente.
La UNTA enfatiza la necesidad urgente de diseñar e implementar estrategias de seguridad robustas que aseguren la protección integral de los productores y sus comunidades. Es crucial fortalecer la presencia de las fuerzas del orden, restablecer la credibilidad en las instituciones de justicia y establecer mecanismos de denuncia seguros, anónimos y expeditos. Solo a través de una acción coordinada y contundente se podrá romper este círculo vicioso de miedo y extorsión, permitiendo que el motor económico del campo mexicano recupere su dinamismo y contribuya al desarrollo del país sin amenazas.














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