Marzo ha sido un mes de expectativas y, para algunos pensionados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), de gratas sorpresas financieras. La noticia de un “pago doble” generó interés, y es crucial entender a quiénes benefició esta medida y por qué.
En el caso del IMSS, los beneficiarios de este ajuste fueron principalmente aquellos que reciben la Pensión Mínima Garantizada. Esta pensión, como su nombre lo indica, asegura un monto mínimo establecido por ley a los trabajadores que cumplen con los requisitos de semanas cotizadas, pero cuyo saldo en su cuenta individual no les alcanza para una pensión mayor. El “pago doble” que estos pensionados recibieron en marzo no fue un bono adicional, sino la suma de su pago mensual habitual más el ajuste retroactivo correspondiente a enero y febrero. Este ajuste se deriva del incremento del 6% al salario mínimo, que impacta directamente el cálculo de la Pensión Mínima Garantizada.
Por otro lado, los pensionados del ISSSTE que vieron reflejado este beneficio pertenecen al Régimen del Artículo Décimo Transitorio de la Ley del ISSSTE. Este grupo específico, distinto de aquellos bajo el sistema de cuentas individuales (Afores), también es sensible a las modificaciones del salario mínimo. De manera similar a los pensionados del IMSS, el “pago doble” que percibieron en marzo incluyó su mensualidad regular junto con el monto adicional que debieron haber recibido en enero y febrero, tras la actualización del salario mínimo. Es fundamental aclarar que este beneficio no aplica para los pensionados del ISSSTE que cotizan bajo el sistema de cuentas individuales administradas por las Afores.
Es importante subrayar que este desembolso adicional no es un nuevo bono o una pensión extra, sino la regularización de los montos adeudados tras la actualización de las bases de cálculo de sus pensiones. La finalidad es asegurar que los pensionados reciban el monto correcto desde el inicio del año, conforme a las leyes vigentes. Estar informado sobre estos cambios es esencial para todos los jubilados y pensionados, garantizando así la correcta administración de sus recursos y el acceso a los beneficios que por derecho les corresponden.















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