La dinámica familiar y las leyes que la rigen evolucionan constantemente. En un paso significativo hacia la equidad de género y la justicia económica post-matrimonio, una diputada del Congreso de Guerrero ha presentado una iniciativa para incorporar la figura de la indemnización compensatoria en la Ley de Divorcio del estado. Esta propuesta busca abordar las desigualdades que a menudo surgen tras la disolución de un vínculo matrimonial.
Históricamente, en muchos divorcios, uno de los cónyuges (frecuentemente la mujer) ha visto limitada su capacidad de desarrollo profesional y económico al dedicarse preponderantemente al cuidado del hogar y los hijos. Al momento de la separación, esta dedicación no siempre se traduce en un patrimonio equitativo ni en una posición financiera comparable a la del otro cónyuge, generando una profunda brecha económica que desfavorece al cónyuge que sacrificó su crecimiento personal por el proyecto familiar.
La iniciativa propone que, si durante el matrimonio uno de los cónyuges realizó un trabajo doméstico o de cuidado que le impidió desarrollarse profesional o económicamente, y esto generó un desequilibrio patrimonial manifiesto, el juez pueda determinar una indemnización compensatoria. Esta no busca ser una pensión de alimentos adicional, sino una compensación justa por la contribución no monetaria al proyecto de vida en común y por la pérdida de oportunidades que dicha dedicación supuso. Se propone que su cuantía sea de hasta el 50% del valor de los bienes adquiridos por el otro cónyuge durante el matrimonio, dependiendo de las circunstancias y la magnitud del desequilibrio.
La incorporación de la indemnización compensatoria en la legislación de Guerrero representaría un avance crucial para reconocer el valor económico del trabajo no remunerado y proteger a la parte más vulnerable en un divorcio. Más allá de la división de bienes comunes, esta medida busca reestablecer un equilibrio patrimonial, permitiendo a la persona afectada reconstruir su vida financiera con una base más justa y equitativa, promoviendo así la autonomía económica.
Este proyecto de ley refleja una visión moderna del matrimonio y el divorcio, donde la corresponsabilidad y la equidad son pilares fundamentales. De ser aprobada, Guerrero se sumaría a los estados que buscan garantizar una salida digna y justa para todos los involucrados en un proceso de divorcio, fortaleciendo la protección de los derechos humanos y la justicia social en el ámbito familiar.














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