- Investigadoras de la UNAM lideran la vigilancia epidemiológica para detectar patógenos con potencial pandémico en la fauna silvestre.
- El trabajo de campo incluye el monitoreo de murciélagos y aves migratorias en diversas regiones estratégicas del país.
- La ciencia mexicana busca anticiparse a futuros brotes mediante el estudio profundo de la interfaz animal-humano y el concepto de Una Sola Salud.
Ciudad de México a 10 de marzo de 2026 – Por: Alberto Sánchez Juárez
El papel crucial de las científicas mexicanas en la virología
En el corazón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un grupo de mujeres lidera una de las misiones más críticas para la seguridad sanitaria global: la detección temprana de virus con potencial pandémico. Estas denominadas ‘detectives de virus’ no solo trabajan en laboratorios de alta seguridad, sino que se adentran en cuevas, selvas y zonas rurales para entender cómo circulan los patógenos en la fauna silvestre antes de que den el salto a los seres humanos. Su labor se ha vuelto un pilar fundamental tras la experiencia global con el COVID-19, demostrando que la prevención es la mejor herramienta contra las crisis sanitarias.
La mayoría de las enfermedades infecciosas emergentes tienen un origen zoonótico, lo que significa que se transmiten de animales a personas. En este contexto, el trabajo de estas investigadoras es vital. Al identificar los virus que circulan en reservorios naturales, como murciélagos o aves, México puede desarrollar diagnósticos rápidos y estrategias de contención mucho antes de que un brote se convierta en una emergencia nacional o internacional.
Vigilancia en el campo: Tras la pista de los reservorios naturales
El rastreo de virus implica un despliegue logístico y científico impresionante. Las investigadoras, equipadas con trajes de protección especial, recolectan muestras de diversas especies en regiones clave. El enfoque principal se centra en los murciélagos, conocidos por albergar una vasta diversidad de coronavirus y paramixovirus, y en las aves migratorias, que pueden transportar cepas de influenza aviar a través de continentes enteros.
El Laboratorio de Descubrimiento de Virus de la UNAM
Bajo la dirección de expertas como Rosa Elena Sarmiento y otras destacadas académicas de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ), el Laboratorio de Descubrimiento de Virus y Patógenos Emergentes se ha consolidado como un referente regional. Aquí, las muestras recolectadas en el campo —que incluyen hisopados, muestras de sangre y tejido— son analizadas mediante técnicas avanzadas de biología molecular y secuenciación genética de última generación.
El objetivo no es solo identificar virus ya conocidos, sino descubrir nuevos agentes que podrían representar una amenaza latente. La secuenciación genómica permite a las científicas entender la evolución del virus, su capacidad de mutación y, lo más importante, su potencial para infectar células humanas. Este análisis bioinformático es el que permite construir mapas de riesgo y entender qué regiones del país son más vulnerables a un evento de ‘spillover’ o salto de especie.
Desafíos y la importancia de la prevención estratégica
Uno de los mayores retos que enfrentan estas detectives es la complejidad de trabajar en zonas de difícil acceso y la necesidad de un financiamiento constante que permita mantener la vigilancia a largo plazo. La vigilancia epidemiológica no debe ser vista como un gasto, sino como una inversión estratégica. En un país con la biodiversidad de México, la interacción entre humanos, animales domésticos y vida silvestre es constante, lo que eleva el riesgo de transmisión de patógenos.
La interfaz humano-animal y el riesgo zoonótico
La expansión urbana descontrolada, la deforestación y el comercio de vida silvestre han acortado la distancia entre los hábitats naturales y los asentamientos humanos. Esta proximidad es el caldo de cultivo ideal para las zoonosis. Las científicas de la UNAM enfatizan que el estudio de la salud debe abordarse bajo el concepto integral de ‘Una Sola Salud’ (One Health). Este enfoque reconoce que la salud de las personas está intrínsecamente ligada a la salud de los animales y del medio ambiente que compartimos.
Al monitorear los virus en su estado natural, las investigadoras pueden emitir alertas tempranas. Por ejemplo, la detección de una variante de influenza altamente patógena en aves silvestres permite que las autoridades sanitarias y los productores avícolas tomen medidas preventivas, como la vacunación o el reforzamiento de la bioseguridad en granjas, antes de que el virus afecte la cadena alimentaria o la salud pública.
El legado y futuro de la investigación científica en México
Estas mujeres no solo están generando conocimiento científico de vanguardia, sino que también están rompiendo brechas de género en un campo históricamente dominado por hombres. Su presencia en la virología y la epidemiología de campo es un testimonio de la excelencia académica y la resiliencia de las mujeres en la ciencia mexicana. Además, desempeñan un papel crucial en la formación de las próximas generaciones de investigadores, asegurando que el país cuente con el capital humano necesario para enfrentar futuras amenazas.
En conclusión, las detectives de virus de la UNAM representan la primera línea de defensa contra las pandemias del futuro. Su trabajo silencioso, riguroso y a menudo peligroso es lo que permite que el sistema de salud global no sea tomado por sorpresa nuevamente. En un mundo cada vez más interconectado por el comercio y los viajes, la ciencia básica y la vigilancia en el terreno son las únicas garantías reales para anticipar, mitigar y, en última instancia, sobrevivir a los patógenos que aún acechan en la naturaleza. El reconocimiento y apoyo a su labor es esencial para la soberanía científica de México.















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