LA BANDERA MEXICANA
El Archivo Parroquial de Taxco conserva un oficio emitido el 19 de febrero de 1943 que el presidente municipal de esa población dirigió a los templos del lugar para que, el siguiente día 24 de ese mes, realizaran el izamiento y los honores a la bandera correspondientes al día de su conmemoración.
Las banderas son lienzos utilizados como símbolos de identidad de los pueblos desde tiempos remotos. Así lo hizo Miguel Hidalgo y Costilla al inicio de la rebelión en contra del dominio español, en 1810, cuando enarboló la imagen de la virgen de Guadalupe como un símbolo que unía a los nacidos en América y los diferenciaba de los españoles peninsulares.
Un año después, la Junta insurgente de Zitácuaro utilizó, por primera vez, el águila sobre un nopal, emblema basado en el mito prehispánico de la fundación de México-Tenochtitlan, al que se colocó sobre un puente. José María Morelos usó ese escudo sobre un lienzo blanco, enmarcado con cuadros azules y blancos.
En 1815, el Congreso insurgente emitió el primer decreto sobre el escudo y la bandera nacionales y dispuso que, el primero, fuera más fiel al emblema prehispánico, mientras que el lienzo sería similar al que había usado Morelos.
En 1821, cuando Agustín de Iturbide formó el Ejército Trigarante, la bandera se confeccionó con tres colores que simbolizaban tres garantías: el blanco la religión, el verde la independencia y el rojo la unión entre españoles y mexicanos.
Los colores se colocaron en tres franjas diagonales, cada una con una estrella y no incluyó al águila sobre el nopal, sino la imagen de una corona. Consumada la Independencia de México, el mismo año de 1821, la Junta Provisional Gubernativa estableció que el pabellón nacional ostentaría los colores verde, blanco y rojo, colocados en franjas verticales y, en la central de color blanco, se colocaría el escudo, que sería un águila, portando una corona, parada sobre un nopal.
Unos años después, el Congreso constituyente que establecería la república federal en 1824, decidió conservar la misma bandera, pero dispuso que el escudo aparecería sin corona y representaría los elementos del emblema prehispánico originario, por lo que se agregó la culebra asida por el águila, en actitud de despedazarla con el pico. En la segunda mitad del siglo XIX, en el imperio de Maximiliano de Habsburgo, nuevamente el águila se representó con una corona, mientras que el gobierno republicano, encabezado por Benito Juárez, conservó la bandera y escudo establecidos por el Constituyente de 1823.
Durante el gobierno de Venustiano Carranza, en 1916, se trató de establecer un diseño único para el escudo y, a partir de entonces, el águila se representó de perfil. En 1940, el presidente Lázaro Cárdenas decretó que el 24 de febrero sería el día de la bandera nacional.
Texto: María Teresa Pavía Miller y Yuritzi Calles Cayetano, proyecto Memoria escrita y estudios de la población suriana, Coordinación Nacional de Antropología, INAH. Imágenes: Oficio del 19 de febrero de 1943, APSPSST, sección disciplinar, legajos de correspondencia. Bandera del Ejército Trigarante, Col. Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec, INAH.

















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