En un hallazgo de trascendental importancia para la arqueología mexicana, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), a través de su Centro INAH Puebla, ha reportado la localización de significativos vestigios prehispánicos en un municipio de Puebla. Este descubrimiento, que promete reconfigurar nuestra comprensión de la historia y la ocupación del Valle de Puebla, se realizó durante las labores de supervisión arqueológica en la zona de intervención de una obra de infraestructura hidráulica en el Camino a Tlaltepango.
Los trabajos de rescate han sacado a la luz una riqueza cultural considerable. Entre los elementos recuperados por el dedicado equipo de arqueólogos, destacan numerosos fragmentos de cerámica, fundamentales para la datación y caracterización de las distintas ocupaciones humanas. Asimismo, se han encontrado entierros prehispánicos, que ofrecen valiosa información sobre las prácticas funerarias, la dieta y la demografía de las antiguas poblaciones que habitaron esta región. Un hallazgo particularmente impactante incluye un muro de piedra y un sofisticado sistema hidráulico, cuya antigüedad se estima en hasta 2 mil años. Estas estructuras no solo evidencian una sociedad organizada, sino también un profundo conocimiento en ingeniería y gestión de recursos hídricos por parte de sus constructores.
Los vestigios han sido cronológicamente adscritos a dos periodos clave: el Clásico Temprano (100-600 d.C.) y el Posclásico Temprano (900-1200 d.C.). Esta estratificación temporal sugiere una ocupación prolongada y multifacética del área, proporcionando una visión integral de la evolución cultural en la región. La información recabada es de vital importancia para comprender la vinculación de estos asentamientos con el prominente centro ceremonial de Cholula, uno de los sitios prehispánicos más emblemáticos de México. Estos datos sugieren una red de asentamientos interconectados y relaciones socioeconómicas mucho más complejas de lo que se conocía hasta ahora en el Valle de Puebla.
El INAH ha confirmado que las labores de rescate y exploración arqueológica continuarán en la zona. Cada fragmento cerámico, cada estructura y cada entierro desenterrado contribuyen a reconstruir el vasto mosaico de las culturas que florecieron en lo que hoy es el estado de Puebla, aportando datos inéditos sobre sus modos de vida, tecnología, organización social y creencias. Este invaluable hallazgo no solo enriquece el patrimonio cultural de México, sino que también subraya la importancia crucial de la arqueología de salvamento en el contexto del desarrollo moderno, asegurando que las huellas del pasado no sean borradas por el avance urbano.















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