Washington D.C. a 3 de julio, 2026 — Por: Redacción
En el corazón de México, donde las montañas de Hidalgo guardan siglos de historia minera y una profunda conexión con el Reino Unido, se libra una batalla silenciosa pero apasionada. No es una disputa por tierras o recursos, sino por un honor mucho más preciado para la nación: el origen del fútbol en México. Dos ciudades, cercanas geográficamente pero distantes en sus argumentos, claman ser la verdadera cuna del balompié nacional: la histórica Pachuca y el pintoresco Mineral del Monte.
A medida que la cuenta regresiva para la Copa Mundial de la FIFA 2026 avanza, y con México preparándose para ser anfitrión de tan magno evento, la narrativa sobre las raíces del deporte rey en el país adquiere una resonancia especial. ¿Dónde se pateó el primer balón? ¿En qué campo de tierra comenzó la pasión que hoy mueve a millones? La respuesta, lejos de ser sencilla, se enreda en la historia de la migración, la industria y la cultura.
Mineral del Monte: El Legado Córnico y el Espíritu Pionero
Mineral del Monte, un pueblo mágico que parece detenido en el tiempo, con sus casas de techos a dos aguas, calles empedradas y la constante neblina que evoca paisajes europeos, presenta un caso convincente. Su identidad está intrínsecamente ligada a la migración córnica del siglo XIX. Tras el declive de la minería en Cornualles, Inglaterra, cientos de mineros, ingenieros y sus familias llegaron a Hidalgo en busca de nuevas oportunidades en las ricas vetas de plata de la región.
Con ellos, no solo trajeron su pericia en la extracción de minerales, sino también sus costumbres, su arquitectura, su gastronomía –los famosos pastes, una adaptación del “Cornish pasty”– y, por supuesto, su amor por el futbol. La historia oral y algunas evidencias sugieren que los mineros córnicos jugaban al futbol en los llanos cercanos a las minas, utilizando las rudimentarias herramientas disponibles para demarcar sus campos y balones improvisados. Era una forma de esparcimiento, de mantener viva una parte de su identidad cultural en tierras lejanas.
Los defensores de Mineral del Monte argumentan que estos partidos informales, jugados por los mineros británicos en la década de 1860 y 1870, representan el verdadero génesis del futbol en México. El pueblo se enorgullece de su herencia anglosajona y la exhibe con orgullo, considerando el futbol como uno de los pilares de esa influencia cultural que transformó la región.
Pachuca: La Cuna Oficial y el Primer Club Organizado
A pocos kilómetros de Mineral del Monte, la ciudad de Pachuca de Soto, capital del estado de Hidalgo, se erige con una reclamación igualmente fuerte y, para muchos, más documentada. Pachuca, conocida como la “Bella Airosa”, es el hogar del Club de Futbol Pachuca, uno de los equipos más antiguos y exitosos de México, y el primer club de futbol profesional del país, fundado oficialmente en 1901.
La narrativa de Pachuca también se entrelaza con la presencia británica. Los ingenieros y directivos de las compañías mineras inglesas que operaban en la región, como la Compañía Real del Monte y Pachuca, fueron los principales promotores del deporte. A diferencia de los juegos más informales de Mineral del Monte, en Pachuca se establecieron las estructuras necesarias para la práctica organizada del futbol.
Se construyeron los primeros campos de juego con reglas establecidas, se importaron balones y uniformes, y se fundó el Pachuca Athletic Club, que inicialmente abarcaba otras disciplinas, pero rápidamente se centró en el futbol. La ciudad alberga el “Salón de la Fama del Fútbol Internacional” y el “Museo del Fútbol”, infraestructura que refuerza su posición como epicentro histórico del deporte en México. Sus argumentos se basan en la formalidad, la organización y el establecimiento de un club que sentaría las bases para el desarrollo del futbol profesional.
Una Disputa con Sabor a Historia y Pasión
La disputa entre Mineral del Monte y Pachuca no es una confrontación hostil, sino más bien una sana rivalidad que enriquece la historia del futbol mexicano. Ambas ciudades tienen puntos válidos. Si Mineral del Monte representa el origen «espontáneo» y cultural, la semilla plantada por la migración, Pachuca simboliza el origen «organizado» y estructural, el momento en que la semilla germinó y se convirtió en una institución.
Historiadores y aficionados debaten sobre la definición de «origen». ¿Se refiere al primer balón pateado, sin importar la formalidad, o al establecimiento de las primeras estructuras que permitieron el desarrollo del deporte tal como lo conocemos? La dificultad radica en la escasez de registros exactos de aquellos primeros años, cuando el futbol era una novedad en tierras mexicanas.
Lo cierto es que esta rica historia, sea cual sea el veredicto final, subraya la profunda conexión que México tiene con el futbol. Desde aquellos primeros partidos en los llanos hidalguenses hasta los estadios modernos que albergarán la Copa del Mundo 2026, el camino ha sido largo y lleno de pasión. La influencia británica en la minería de Hidalgo no solo dejó un legado económico y cultural, sino que también sembró la semilla del deporte que hoy es una religión para millones de mexicanos.
A medida que el mundo posa sus ojos en México para el Mundial, historias como la de Pachuca y Mineral del Monte nos recuerdan que el futbol es mucho más que un juego; es historia, es cultura, es identidad. Y en Hidalgo, esa identidad se debate entre dos orgullosas ciudades que, cada una a su manera, forjaron el inicio de una leyenda deportiva.















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