El Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) se encuentra en el ojo del huracán tras la reciente concreción de relevos en su estructura directiva, una medida que, lejos de calmar los ánimos, ha profundizado las tensiones y provocado fuertes acusaciones de precariedad y deterioro institucional por parte de su comunidad académica y estudiantil.
Las designaciones clave incluyen a Víctor Andrés Maldonado Pérez como nuevo secretario académico y a Juan Antonio Barrera Espinosa como director de la División de Administración Pública. Estos nombramientos fueron realizados por el director general, José Antonio Romero Tellaeche, durante la primera sesión extraordinaria presencial del Consejo Académico desde su polémica llegada a la dirección general del CIDE, un cargo que fue objeto de controversia desde su inicio en noviembre de 2021.
La comunidad del CIDE, que incluye a cientos de académicos y estudiantes, no ha tardado en manifestar su descontento. Las acusaciones son graves y recurrentes, señalando un «deterioro de las condiciones laborales y académicas», «precariedad laboral», «despidos injustificados», y un clima de «hostigamiento». Además, se denuncia una preocupante «violación a la libertad de cátedra e investigación», pilares fundamentales de cualquier institución académica de prestigio.
Este escenario de nombramientos directivos en medio de protestas y denuncias consolida un periodo de profunda incertidumbre y tensiones que ha caracterizado la gestión actual. La comunidad percibe que estos cambios no abordan las preocupaciones centrales, sino que, por el contrario, podrían agudizar la crisis interna. La situación pone en entredicho el futuro y la autonomía de una de las instituciones de educación superior más importantes de México, exigiendo una atención urgente a las demandas de su personal y estudiantes para preservar su excelencia académica y su valioso rol en el país.















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