En el marco del 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, Claudia Sheinbaum Pardo, figura política prominente, envió un mensaje significativo dirigido tanto a las madres buscadoras como a las mujeres que saldrán a manifestarse. Su declaración subraya la urgencia de atender el dolor y las demandas de justicia en México.
Sheinbaum reconoció públicamente la lucha incansable de las madres buscadoras, quienes, ante la inacción o insuficiencia del Estado, han asumido la desgarradora tarea de encontrar a sus seres queridos. La candidata presidencial enfatizó que su dolor es el dolor de toda la nación y que su causa representa una deuda histórica del Estado mexicano. En este sentido, reafirmó su compromiso con los pilares de verdad, justicia y no repetición, elementos fundamentales para sanar las heridas sociales y garantizar un futuro libre de violencia.
El mensaje también se extendió a las miles de mujeres que, año tras año, alzan la voz en las calles para exigir un alto a la violencia de género, a los feminicidios y a la impunidad. Sheinbaum destacó que la movilización femenina es un motor de cambio indispensable y que el Estado debe ser un aliado, no un obstáculo, en la búsqueda de la equidad y la seguridad.
Un punto clave de su discurso fue la distinción entre la violencia de género como un crimen de Estado y como un problema social. Sheinbaum puntualizó que la violencia es un “crimen de Estado” cuando el propio gobierno, por acción u omisión, es cómplice o perpetrador. Sin embargo, en otros contextos, es un profundo problema social que requiere de la erradicación de patrones culturales machistas y la construcción de un tejido social más justo e igualitario. Esta postura busca una acción integral que fortalezca las instituciones de procuración de justicia y establezca mecanismos efectivos de protección y reparación para las víctimas.
La aspirante presidencial reiteró que se trabajará en el fortalecimiento de las fiscalías y en la implementación de medidas que garanticen que cada mujer, cada madre, tenga acceso a la justicia y a la verdad. La jornada del 25N, más allá de la protesta, se presenta como un llamado a la acción y un recordatorio de que la erradicación de la violencia es una responsabilidad colectiva que exige liderazgo y compromiso inquebrantable.















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